Sangre envenenada o la estructura sin forma de una tarde normal que no es tan normal.

Acostado en el silencio del sueño que creo estar soñando cuando estoy despierto.
Pensando en el ruido de los hechos que siento reales en este gran sueño.
Entendí, finalmente, que debo despertar del sueño o que es hora de soñar en verdad.

¿Será mi interior infinitamente pequeño el que busca escapar a ese retazo de grandeza que hoy no entiende y lo confunde con tristeza?

Sigo recostado y pienso -o creo pensar-  estoy cautivo en el tiempo, condenado a la eternidad.
Pero la penumbra me molesta, veo la ventana, las calles son las venas por las que corre mi sangre envenenada que no hace otra cosa que pensar.

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